Acorde con los tiempos que vivimos, la entrevista tenía que ser online así que convocamos una reunión por Zoom y pudimos disfrutar de un buen rato de confidencias con José Manuel Soto.
José Manuel Soto no necesita presentación. Todo el mundo conoce su arte, sus canciones, su mundo.
Bárbara Corchado, nuestra entrevistadora oficial que tantos perfiles nos ha descubierto, guionista y artista polifacética.
Gema Cebrián la directora artística, pintora y andaluza que vive en Frankfurt y
Concha Gragera, la directora de la revista.
Las tres nos declaramos fans del cantante y nos encantó conocerle mejor.

C- Pues vamos allá, José Manuel, si te parece, vamos a hacer un pequeño recorrido por tu vida y cada una te iremos haciendo preguntas. ¿Cómo recuerdas tu infancia?

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, como decía Machado. 

Nací en 1961, viví mi infancia en los 60, que fueron unos años felices. Soy el 4º de 9 hermanos, una familia divertida y muy clásica. Mis padres eran gente de orden, el mundo de los artistas no tenía nada que ver con ellos. Mi padre era agricultor y trabajaba mucho y mi madre hija de militares, muy disciplinada y muy guapa.

Estuve en colegio interno en Villafranca de los Barros con jesuítas. Una educación muy buena, -aunque luego me perdí por el camino-, muy cosmopolita, muy abierta a todo. Algunos veranos los pasamos en inglaterra. Hemos sido gente muy deportista, muy sana, con muchos amigos, con una vida provinciana en Sevilla donde nos conocíamos todos, una ciudad pequeña hasta el 92, que se volvio más turística.

Yo era un niño feliz. Empecé a cantar casi sin darme cuenta a los 18 años. En todas las pandillas hay uno que canta y ese era yo. Hasta que un día me propuse tomármelo en serio porque de algo hay que vivir también. Actué en varias salas de Madrid como Vanity en la calle Miguel Angel. Íbamos Los del Río, Los morancos, Los marismeños… Después de muchas vueltas cantando por ahí, decidí hacer un disco, y a partir de ahí..

G-¿Cómo vieron tus padres que te dedicases a la música?

A ellos no les gustaba la idea, como todos los padres, querían que tuviese una vida estable, que estudiase una carrera, con algo de seguridad, con un sueldo.

Yo no lo tenía muy claro, lo que pasa es que ví que ahí tenía un hueco. Cuando cantaba en las fiestas, había una conexion con la gente y empecé a darme cuenta que podía ser mi camino, pero no era una vocación.

B-De no haber sido cantante, ¿qué hubieras sido?

A mí me gustaba mucho el deporte, y viajar… quería ser profesor de educación física. Lo estuve intentando un tiempo en Madrid, había muy pocas plazas, era muy dificil, lo intenté varios años y no pude. No sé, no sería mi camino. Cada cual tiene un destino. 

C-¿Cuáles son tus aficiones?

A mí me interesa todo, los libros, la politica, deportes, viajes, me gustan los idiomas, me gusta el cine… Soy una persona que me cuesta centrarme en una sola cosa. Intentas saber mucho de muchas cosas y al final eres aprendiz de todo y maestro de nada. 

La música es mi vida, pero no toda mi vida. Ahora estoy enganchado con gente que se hace la vuelta al mundo en moto o en bicicleta.. Hay tantas cosas que hacer… y el tiempo se va.

G-Creaste un estilo inconfundible de baladas con un marcado rasgo andaluz pero alejado de su folklore. ¿Crees que llenaste un hueco que había que llenar?

Puede ser, sí, puede ser. Yo aparecí ademas en los años 80, en la época de la movida madrileña, Alaska y Dinarama, Pingüinos en el ascensor  era todo el mundo loco perdío, una locura muy divertida. Y yo aparecí con esta cara de buena persona que tengo, y así formalito con mi estilo con cierto acento andaluz pero no demasiado cerrado que podías escuchar en cualquier parte, apareció un hueco que yo no estaba buscando y encajé ahí en ese tema.

Yo tenía mucha admiración por Serrat, los cantautores, hay un mundo mío que tira por ese lado, no solo hacer canciones de amor sino también de la amistad, de la tierra… Serrat ha sido para mí el gran maestro, desde niño yo escuchaba a Serrat. Sus discos antiguos son joyas. 

Cuando tienes tanta inspiración al principio de tu carrera, mantener esa inspiración, esa calidad, es muy dificil. Los primeros discos míos fueron de mucha inspiración. Sobre todo el Por ella pegó fuerte, la gente se emocionaba con esa canción. Cada año hacía un disco nuevo con un trabajazo de estudio de composicion, de arreglos, de todo y llegaba con mi disco nuevo a la televisión y nadie quería escuchar canciones nuevas, solamente Por ella.

He hecho 20 discos en mi carrera, la mayoría muy trabajados, pero éste tuvo esa mágia que a la gente le llegó al corazón. Por ella ha sido una canción que me ha abierto muchas puertas, pero también ha impedido que otras canciones tengan más recorrido. Pero eso le ha pasado a muchos artistas. A Serrat con Mediterráneo o a Frank Sinatra con Strangers in the night. 

Para los que somos creadores es un poco agobiante porque no te deja crecer como artistas.

Yo después intenté otros estilos, me metí un poco en la salsa, y he hecho canciones que se han hecho populares como Déjate querer, pero esa canción tuvo esa suerte.

B. En tu vida personal ¿eres tan sumamente romántico y sensible como en tus letras? 

Ahora me he hecho un poco mayor… El romanticismo es una forma de ver la vida.

Si, antes era un gran tímido y soy una persona muy sensible a todo y romántico… en el sentido de que me gustaría cambiar el mundo. Los Románticos eran gente en el S. XIX que querían cambiar el mundo, no lo consegúian y acababan suicidándose como los Románticos españoles, Espronceda, Bécquer, Larra… Los románticos  buscaban la belleza, y en ese sentido soy una persona bastante romántica con poco sentido práctico de la vida, desordenado que voy a impulsos y que intento hacer un poquito mejor el mundo.

G- Los andaluces amamos nuestra tierra y nuestras costumbres ¿Hay algo que te movería a dejarla?

Los andaluces somos muy malos emigrantes. Siempre estamos comparando y acordándonos de nuestra tierra. Y es que Andalucía es el paraíso terrenal, por su clima, por sus paisajes, su gastronomía, música, cultura, por el patrimonio histórico.. no existe un rincón en el mundo tan privilegiado. Por aquí han pasado la cultura romana, visigodos, árabes, judíos.. y nadie se ha querido ir. Han dejado un legado maravilloso. Yo he recorrido el mundo y hay sitios maravillosos en todo el mundo, pero que reúnan tantas cualidades… ciudades como Sevilla, Granada, Córdoba, Jerez, Cádiz…  con el flamenco una cultura autóctona que se ha ido acrisolando aquí. No existe nada parecido.

Yo creo que ya no me voy a ir. Quizá más joven, si me hubiera enamorado de alguien de fuera… pero ahora ya..

B- ¿Has vivido en otros lugares fuera de Andalucía?

He pasado muchas temporadas en Madrid,  pero vivir en otro sitio, no.

Me hubiera gustado. Yo creo que es bueno para cualquier persona, sobre todo cuando eres joven. Te abre mucho la mente, te hace conocer otras culturas, otras personas, otras forma de vida y eso es muy bueno.

C- Has llegado a lo más alto en tu carrera, estás felizmente casado y con tres estupendo hijos ¿Qué te queda por hacer?

Jajaja, me falta por hacer muchas cosas ¡me siento joven todavía! Tengo ganas de coger una moto e irme a Mongolia, me monto en un caballo y disfruto mucho, ahora estoy con gente de mar, navegamos… 

Me apasiona viajar, es una de las formas mar hermosas de aprender. Me quedan muchas cosas en mi profesión también. Este año pasado, teníamos previsto un espectáculo sinfónico que echamos el resto ahí, con un arreglista muy bueno, con una adaptacion de 25 canciones mías. Teníamos previsto hacer una gira y en eso estabamos cuando se paró el mundo. Espero poder seguir haciendo cosas, y escribir un libro… 

G- ¿Como te sientes sabiéndote admirado por tantas mujeres?

Eso es lo mejor que hay, lo más bonito del mundo es la admiracion de una mujer. Las mujeres son las que mueven el mundo y cada día más. No solamente en el mundo familiar, sino también empresarial, desde el punto de vista de la sensibilidad, de la cultura.

B- ¿Como definirías a José Manuel Soto?

Uf, Yo siempre he sido una persona muy despreocupada, lo que más me ha definido a mí ha sido eso.

No he sido nunca una persona ambiciosa. Un poco de ambición me hubiese venido bien, hubiese llegado más lejos en mi carrera. La ambición si se sabe medir es muy buena. 

En este momento he pasado de la despreocupación a la preocupación. Estoy muy preocupado por la situacion de mi país, del mundo, por las dinámicas de la sociedad, por el futuro de mis hijos. 

Creo que vamos a un mundo peor, más intolerante, violento, más cerrado de mente. Creo que merece la pena luchar por un mundo mejor que el que nos han dejado a nosotros. La obligación de cualquier persona es intentarlo.

La preocupación te lleva a la radicalización. Todo en mi entorno se está radicalizando hacia un lado y el barco no puede estar escorado siempre para el mismo sitio. Yo, sin llegar a intolerancias soy muy claro.

En la politica hay cosas que se están poniendo en juego que no se deben, como la unidad de España. La convivencia es algo sagrado. Lo peor que puede hacer un político, el peor crimen, es enfrentar a la gente. 

Yo no me quiero quedar callado, porque quedarse callado conduce a que te pisoteen. La resignación es la palabra que menos me gusta del diccionario. A mí me gusta luchar por transformar el mundo, mojarme y opinar, porque tengo el derecho y la responsabilidad y la obligación de hacerlo pues hay mucha gente que me sigue y agradecen que hable caro.

G- También hace falta una dosis de valentía, eres una persona pública.

La mayoría de las personas públicas prefieren la prudencia y no mojarse mucho porque creen que les va a perjudicar y aquí todo el mundo vive acobardado porque creen que van a perder contratos. En el mundo de los artistas es muy habitual porque dependemos también del poder. Te puede buscar algún enemigo, pero te da más credibilidad y yo creo que la gente que te sigue te lo agradece. A mí me gusta la gente que habla claro y que se moja, porque están pasando cosas muy graves. Allá cada uno, yo soy así…

B- Dicen que la resignación es como un suicidio a plazos… Yo te entiendo, por lo menos.

La resignacion es aguantarse con lo que hay y ponerse un bozal y al final los malos van ganando terreno.

Y el mundo es así, hay gente buena y gente mala. Y mucha gente mala llega a puestos de gran relevancia y manejan medios de comunicacion, puestos políticos que manejan resortes importantes del poder y los que somos buenos no podemos dejar que el mal se imponga. 

El mal es cuando se siembra la cizaña y la gente se enfrenta. Como en Cataluña, donde siempre ha habido una convivencia fantástica y una serie de políticos se han empeñado en que la gente se pelee. Y eso es el mal.

Y también con la ETA. Ahora están intentando blanquear esa parte de la historia del terrorismo. Había gente que mataba y gente que moría y parece que ahora los que morían tienen que pedir perdon,  ¡no, perdona!, el que tiene que pedir perdón es el que ha matado. Y pidiendo perdón la sociedad perdonaría y pasaría página. Se está contando la historia muy mal.

 

C- Estas preocupado por tus hijos, ellos han seguido tus pasos ¿verdad?

Los dos varones han montado un dúo, se llama Mi hermano y yo. Son muy buenos, tienen un talento espectacular. Estan haciendo canciones muy bonitas y yo creo que les va a ir bien, a pesar de esta epoca especialmente difícil. Mi hija también canta, coge la guitarra y se lo pasa bien, pero no se lo está tomando como una profesion que tiene su parte de esfuerzo de disciplina, y el que no lo ve así, lo tiene más complicado.

C-Leí que tus hijos eran de Podemos…

No, no, ja, ja. Podrían serlo perfectamente porque hay muchos chavales jóvenes que les seduce esa idea libertaria. Tampoco me extrañaría. Hay muchos jóvenes que se sienten identificados con ese tipo de mensaje. Es una equivocación, pero hay muchos jóvenes que se sienten idenficados con la revolucion y cuando ves como acaban las revoluciones, que yo he visto lo que ha pasado en Venezuela, Cuba, países maravillosos que han destruido completamente… al final dices ¿de qué revolucion estás hablando?

Yo también he sido muy revolucionario y me hubiera gustado transformar el mundo, pero de otra forma.

G- Elige: una tarde de familia y amigos con una guitarra en la mano y un vaso de manzanilla o un estadio abarrotado de fans.

Hombre, si es posible, las dos cosas, no me quiero perder ninguna de los dos.

Me gustaría un concierto magnífico y después una reunión de amigos ya para celebrar. Procuro disfrutar de ambas cosas, las dos son muy importantes para mí. Por un lado la responsablilidad del escenario que es exigente y que no te permite distracción y por otro lado, el gustazo de disfrutar de un rato de tranquilidad con amigos.

G-¿La feria de Sevilla o El Rocío?

La dos cosas, pero me gusta más el Rocío. Es como más hippy, es el campo, te quedas allí.. Es como un parentesis en el año. Vas para allá una semana, convives con amigos, es una locura, es precioso. Una romería donde la gente va a ver a la Vírgen, pero también una celebración de la vida, mes de mayo en Andalucía, la luz, exaltacion de la amistad, donde las mujeres se ponen guapísimas con esos trajes, una exaltación de la vida, de todo lo hermoso que gira en torno a una imagen del siglo XIII y un sitio mágico. El enclave y todo lo que
ocurre alli es mágico.

C-¿Cómo te gustaría que te recordaran?

Me gustaría que me recordaran como yo he sido, como una persona sencilla y buena persona y que ha intentado hacer un mundo mejor. Yo soy una persona sencilla, me gusta la gente sencilla de costumbres sencillas, muy pegado a la naturaleza, me gustan los caballos, los perros, el campo. En cualquier canción mía se habla de muchas cosas, allí está mi vida reflejada. Que la gente que me recuerde, que profundice en mi obra hay mensajes subliminales, si profundizas un poco allí, ese soy yo.

¡Compártelo en tus redes sociales!