Un paseo en barco para avistar ballenas o cetáceos;
Funchal a vista de pájaro con su
teleférico o en tierra firme con un divertido itinerario cultural
para los más peques;
una aventura en plena naturaleza con rutas de senderismo
a través de sus levadas;
un tour en jeep por el área de San Vicente o un baño en las piscinas naturales de Porto Moniz con la visita al Acuario de Madeira.
Todos ellos son algunos de los atractivos planes para
descubrir Madeira en familia, acompañados por su naturaleza, su variada gastronomía y su rico patrimonio (y calendario) cultural y festivo
durante todo el año.
Madeira tiene muchas razones para ser descubierta en familia con
una serie de originales planes para conocer el destino atlántico
desde el mar o por tierra, a vista de pájaro o desde sus profundidades,
disfrutando de la naturaleza o del mejor de los bocados.

Un mundo por descubrir en Funchal
Sin duda, uno de los grandes reclamos del destino es la propia capital del archipiélago, Funchal, que se abre como un balcón al Atlántico, extendiéndose en la costa sur de la isla y erigiéndose
como centro turístico, comercial y también cultural de la isla.
Además de ser un epicentro creativo con originales iniciativas como el proyecto cultural “Arte de Puertas Abiertas”, los más pequeños pueden tener su propia ruta cultural visitando el Museo del Juguete, con más de 20.000 piezas centenarias; el Museo de Electricidad o el de Cristiano Ronaldo, para los fans del futbolista.
Divisar Madeira desde el teleférico hasta llegar al barrio de Monte y luego bajar en un divertido viaje con los Carreiros en los originales cestos de mimbre o descubrir paseando por el casco antiguo de la ciudad la Catedral de Sé, la Marina de Funchal o el Mercado dos Lavradores son algunos planes interesantes para toda la familia.

Vacaciones en el mar
Una de las diferentes formas para conocer Madeira es desde el mar.
El color azul rodea el archipiélago, brindando una serie de experiencias acuáticas y divertidas, especialmente para los más pequeños:
desde la observación de cetáceos, convirtiendo a las ballenas y los delfines en perfectos compañeros de viaje hasta tours gastronómicos con chef a bordo, como una interesante manera de descubrir el litoral madeirense degustando la mejor cocina al ritmo de las olas.
Bucear en las aguas cálidas de la isla de Porto Santo, la hermana pequeña del archipiélago de Madeira; practicar surf y snorkelling en Machico; o refrescarse en las piscinas naturales de Porto Moniz, Cachalote o Seixal son otros atractivos para disfrutar de una experiencia madeirense de lo más acuática.

Aventura en la montaña
Frente al mar, se encuentra tierra firme con 2/3 de Parque Natural y
el Bosque de Laurisilva como principal reclamo, declarado
Patrimonio de la Humanidad en 1999.
Una ruta de senderismo en familia para descubrir la Naturaleza
y los paisajes de la isla también es una razón para la diversión conjunta de grandes y pequeños: La Vereda dos Balcões o la Vereda do Burro, con vistas a la ciudad son un buen ejemplo para ello, respetando siempre las normas básicas de seguridad.
Madeira también cuenta con empresas multiaventura que pueden organizar diferentes actividades como escalada, paseos a caballo, tirolina o 4×4.
Un jeep tour por la zona de San Vicente es otro plan altamente recomendable para conocer la Madeira verde, profunda y de postal, sin olvidar Santana con sus famosas casas para hacerse a la idea del estilo de vida tradicional, y cuyo municipio fue reconocido en 2011 por la UNESCO con la distinción de
“Reserva de la Biosfera”.
Los más pequeños también se pueden convertir en espeleólogos por un día visitando el Centro de Vulcanismo para conocer “en profundidad” el
propio origen del archipiélago.

Un día de playa
Si hay algo que supone diversión garantizada es la playa.
Junto con el extenso arenal de 9 kilómetros de Porto Santo, “la isla dorada” y la hermana pequeña del archipiélago, hay otras playas cerca de las ciudades como la de Funchal; Machico; Santa Cruz o Calheta. Calhau de Lapa; Playa de Laje – Seixal; Playa de Fajã dos Padres – Fajã dos Padres o Playa de Anjos – Madalena do Mar son otros ejemplos de playa en la isla de Madeira que no pueden faltar en una jornada de sol y mar para toda la familia.

Aún hay más… y con sabor
Los más pequeños pueden disfrutar de avistamiento de aves;
visitar el Museo de la Ballena en el pueblo de Caniçal, con maquetas de ballenas y delfines a tamaño natural y películas en 3D;
descubrir los parques y jardines de Funchal, como el de Monte Palace.
Los adultos también tienen motivos para descubrir Madeira desde sus sabores.
¿Qué mejor forma de comenzar el día
que cogiendo fuerzas mientras sale el sol en el horizonte?
En Madeira se puede.
Los que disfruten con el turismo activo pueden empezar la jornada con un picnic en Ponta do Rosto para disfrutar de una ruta en el extremo este de la isla, donde surge La Ponta de São Lourenço, un Monumento Natural que forma parte de la Red de Monumentos Naturales de la
Región Autónoma de Madeira.


Y es que la gastronomía está presente en todos y cada uno de los rincones de la isla, por ejemplo, dentro de las propias visitas a las quintas o fincas
que realizan tours por viñedos y degustación de gastronomía local como la “Espetada Regional”,
confeccionado a base de carne de vaca cortada en dados que se coloca en un pinchito de laurel o el “bolo do caco”, un tipo de pan
elaborado con harina de trigo que se come preferentemente
con mantequilla de ajo.
Especial mención merece la Zona Vieja de Funchal, que constituye también una gran atracción de la vida nocturna madeirense con sus bares con música ambiente, donde se sirve la tradicional poncha, o restaurantes para degustar las delicias culinarias de Madeira, como el filete de pez espada o la brocheta de carne de res sazonada con ajo, sal y laurel.

Web oficial de Turismo de Madeira:
https://www.visitmadeira.com/es/

  

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