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Atenas y Santorini

Siempre merece la pena hacer un viaje o una escapada con tus mejores amigas, pero si el destino además te sorprende, mejor que mejor.

Atenas tiene carácter, y aunque turística, no está desbordada y tampoco ha perdido su esencia: Una impresionante arquitectura, pequeñas iglesias ortodoxas que son auténticas joyas, sus callejuelas con acogedores restaurantes y tiendas, el bullicio de la gente, el buen clima… y como telón de fondo el acrópolis con su Partenón que domina majestuosamente todas las vistas de la ciudad.

La visita al Acrópolis de Atenas es imprescindible (si es posible al atardecer), fue construido, sin duda alguna, para impresionar como corresponde a la zona más importante de la ciudad. Los templos que vemos hoy son originarios del siglo IV A.C, pero se asientan sobre otros aun más antiguos. Los Propíleos es la única y principal puerta de acceso a la cumbre de la Acrópolis y desde él disfrutas de unas preciosas vistas a la ciudad y al mar. El Partenón, templo griego más conocido del mundo y Patrimonio de la Humanidad desde 1987, es de estilo dórico y honra a Atenea Pártenos, patrona de la cuidad. Me parece curioso el dato de que los grandes daños que sufre son relativamente recientes, y es que en 1687 un depósito de munición turco en el interior del edificio estalló por causa del bombardeo veneciano. ¡Menudo sitio para almacenar munición!

El Erecteion, con su Pórtico de las Cariátides es de una belleza y una armonía sublime, las 6 míticas columnas con forma de mujer, que actualmente vemos, son réplicas, las originales se encuentran cinco en el Museo de la Acrópolis y la sexta en el Museo Británico de Londres. El Templo de Atenea Nike es una pequeña construcción, junto a los Propíleos, que se dedicó a la diosa como conmemoración de la victoria de Atenas frente a los persas. También en la colina del Acrópolis encontramos el Teatro de Dionisio, el más antiguo de Europa y con capacidad para nada menos que 17.000 espectadores, y el Odeón de Herodes Ático, aún en uso para conciertos y festivales. Recomiendo también la visita al Museo de la Acrópolis.

A los pies de la Acrópolis encontramos el Ágora y en él hacían vida los ciudadanos atenienses. El Estoa de Átalo, regalo del rey sirio Átalo en el siglo II A.C.,  era un lugar de encuentro para los ciudadanos y un espacio para el arte y la filosofía. 

También en el recinto está el Templo de Hefesto, del siglo IV A.C., considerado como el mejor conservado de la época antigua. El templo corinto de Zeus Olímpico fue el de mayores dimensiones de la antigüedad. Tenía más de 100 columnas pero hoy en día solo quedan 15 en pie. 

En el Agora Romana es interesante la Torre de los Vientos y en su interior se guardaba un reloj de agua.

La Plaza Syntagma y Parlamento son el corazón político de la Atenas moderna. El principal edificio de la plaza es el Parlamento y delante de éste, está la Tumba al Soldado Desconocido. Merece la pena ver el cambio de guardia realizada por soldados vestidos con el uniforme tradicional griego.

Atenas tiene algunos barrios muy interesantes como el Anafiotika a los pies del acrópolis con sus casitas blancas y azules y que fue construido a mediados del siglo XIX por los albañiles naturales de la isla de Anafi que el rey Otón contrató para la construcción de su palacio. Plaka es el barrio turístico por excelencia, situado junto a la Acrópolis y junto a la Plaza Sintagma. Su principal joya para mí es la pequeña iglesia bizantina de Agios Eleftherios, preciosa.

El barrio de Monastiraki, también muy céntrico, es una de las principales zonas comerciales de la ciudad con montones de bares, restaurantes y terrazas muy animadas.

Desde Atenas se pueden hacer muchas excursiones de un día como a Delfos, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Grecia, o ver la puesta de sol en el templo de Poseidón, o visitar los monasterios de Meteora, o alguna de sus bonitas islas cercanas en ferry… nosotras decidimos hacer una excursión a una de las islas griegas más emblemáticas: Santorini, a la que fuimos en avión.

A esta isla en la antigüedad la llamaban Kalliste, que significa la más bella y no es para menos. Fira, la capital, está formada por una combinación de edificios venecianos y cicládicos, ubicados en escarpados acantilados y tiene unas vistas espectaculares. Mundialmente conocidas son las impresionantes puestas de sol en Oia que resaltan sus encaladas paredes y cúpulas azules. Desde la isla se puede hacer un recorrido en barco por la isla volcánica de Nea Kameni. También es interesante visitar las termas de Palia Kameni o el antiguo faro de Akrotiri y como no, darse un baño en las aguas de alguna de sus playas de arena blancas, rojas e incluso negras.

Un viaje inolvidable en la mejor compañía.

Por Gema Cebrián

www.gemacebrian.com

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