Nació en la Galicia profunda, de familia rural y paupérrima,
trabajó como criada en La Coruña, fue madre soltera y acabó siendo
Rectora del Hospicio de Niños Abandonados.
Quizás esta historia no le diga nada a nadie,
ni suene a grandioso en los oídos de mucha gente.
Pero han tenido que pasar 200 años, para que su vida y su hazaña fuera reconocida con toda su fuerza,
descubierta por un periodista Antonio López Mariño, que indagó en muchos archivos y por el escritor Javier Moro, que estaba preparando
su novela A Flor de Piel.

Javier Moro

Hablamos de Isabel Zendal y estamos en 1808,
una época muy difícil para una mujer cuya familia no tenía posibles,
que no se pudo casar y que encima, tuvo un hijo.
“A Isabel Zendal -nos explica Javier Moro-, la descubrimos al plantear este libro. No se sabía quien era, había muy pocas referencias a ella, por no haber no había ni foto, ni grabado, no sabíamos ni su aspecto, ni su personalidad. Sí que se intuía que era una persona fuerte y resuelta y encargué a un amigo que la investigara en La Coruña y allí tuvimos la suerte de encontrar a Antonio, que había revuelto en muchos archivos y descubierto muchos datos sobre Isabel”.
“Siendo Rectora de un centro para niños abandonados -continúa Moro- la conoció el doctor Javier Balmis y la convenció para unirse a esta expedición que acabó siendo
la mayor empresa de sanidad pública de la Historia
en pleno reinado de Carlos IV.
Y nosotros la descubrimos al hacer el libro.
No sabía bien quién era y no quería inventarme el personaje que había permanecido en el olvido hasta que el periodista Antonio López Mariño descubrió unos documentos en los que la mencionaban de forma oficial, al mismo tiempo que yo empezaba mi libro.
La Real Expedición de la Vacuna fue la hazaña española
que logró erradicar la viruela del planeta y en la que participó esta enfermera gallega en 1803 y que supuso una gran misión internacional que aportó un valioso legado a la Historia de la Medicina.
“La expedición -continua el escritor- partió para América dispuesta a difundir y a vacunar a todos los niños contra el mal de la viruela,
crearon las Juntas de Vacunación, terminaron en Filipinas y lograron
erradicar esta enfermedad”.
Una gesta que, inexplicablemente,
ha caído en el olvido en el país que la propició –el nuestro.
La vacuna la inventó un médico inglés, pero lo que organizó este grupo de españoles fue la gran empresa de la vacunación.
Isabel Zendal fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud como la primera enfermera de la historia en misión internacional.
Es nuestra gran enfermera española, nuestra Florence Nightingale.
Su aportación a la Historia de la Medicina ha sido crucial.
Sin ella, la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna que zarpó de la Coruña en noviembre de 1803 llevando a bordo a 22 niños huérfanos portadores de la vacuna de la viruela, no hubiera sido posible.
Sin ella, los españoles no hubieran inventado la vacunación.

Descubrirnos públicamente al personaje de Isabel y su obra, ha sido el objeto de la conferencia impartida por el escritor Javier Moro en compañía del periodista Antonio López Mariño el pasado Noviembre, en el tercer ciclo de Españolas por Descubrir organizado por el Círculo de Orellana en colaboración con el Instituto Cervantes de Madrid.
El Círculo de Orellana es una organización sin ánimo de lucro que agrupa a
42 mujeres profesionales orquestadas por su presidenta
Leticia Espinosa de los Monteros, en torno a la idea de promocionar y apoyar el talento femenino.