Para el lector viajero recomendamos
La transparencia del tiempo escrita por Leonardo Padura.

Leonardo Padura, ganador del Premio Príncipe de Asturias de Las Letras en 2015 por el conjunto de sus obra y autor de la serie de novelas policíacas protagonizada por el detective Mario Conde, ha obtenido gran reconocimiento internacional y sus novelas han sido traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de prestigiosos premios.

En La transparencia del tiempo Mario Conde, a punto de cumplir los sesenta y en plena crisis vital recibe la visita de Bobby, un viejo amigo del instituto que viene a pedirle ayuda. La desaparición de la estatua de una virgen negra, supuestamente la Virgen de Regla, y las consiguientes pesquisas para dar con su paradero será el hilo que tire de la trama policial haciendo que el lector avance con la lectura. Sin embargo, esta novela de Padura evade la unilinearidad y abre una brecha en la narración de la historia del robo. En capítulos intercalados Padura cuenta la epopeya a lo largo de los siglos de la estatua, una virgen negra traída de la última cruzada a una ermita del Pirineo por un tal Antoni Barral. Una fina técnica de fabulación ligará estas dos líneas y al finalizar la lectura el lector estará todavía en condiciones de recordar el principio. Claridad arquitectónica de la novela que diría Milan Kundera.

Hay que destacar a los personajes secundarios tan verosímiles que rodean al detective, conoceremos las ilusiones perdidas de cada uno de ellos, la falta de futuro y la decepción del presente y también los maravillosos diálogos plagados de humor, y ¡cómo no! esa riqueza de léxico que despliega Padura, filólogo de formación. En todos estos aspectos, reside la grandeza de esta novela de más de cuatrocientas páginas que rezuma mucho erotismo, nostalgia y amistad. El mejor retrato de la Cuba actual incluidos sus bajos fondos.

 


Para el lector aspirante a escritor recomendamos
Música para camaleones de Truman Capote.

Truman Capote, autor de obras tan imperecederas como A sangre fría -un oscuro caso de asesinato en una apartada zona de Kansas-, y la novela corta Desayuno en Tiffany´s.
Nacido en Nueva Orleans, empezó a escribir cuando tenía ocho años sin conocer a nadie que escribiese y a poca gente que leyese, como él mismo cuenta en el prefacio de Música para camaleones (1980) su último libro publicado en vida. “Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo: y el látigo es únicamente para autoflagelarse”, explica este autor que se hizo famoso por sus numerosos relatos y reportajes objetivos, la mayor parte para
The New Yorker.

Muchos escritores admiran a Truman Capote desde la adolescencia y su libro Música para camaleones se ha convertido en un fondo de biblioteca. En él Capote se emplea a sí mismo como personaje, como observador y testigo presencial situándose en el centro de la escena y desarrollando un estilo, que como explica en su prefacio, le permite integrar todo lo que sabe acerca de escribir. El género de este libro es el reportaje y consta de seis breves piezas iniciales, una novela corta real titulada Ataúdes tallados a mano de un enfoque testimonial muy similar al de A sangre fría, y siete conversaciones y retratos, entre ellos, el de su amiga Marilyn Monroe.

 

Para el lector voyeur recomendamos
La flor y nata escrita por Mamen Sánchez.

Esta novela es perfecta para el lector voyeur que quiera satisfacer su curiosidad sobre la vida de los miembros de la familia que dirige la revista Hola, a la cual la autora pertenece.
Mamen Sánchez, escritora de bestsellers internacionales como La felicidad es un té contigo, nos regala con La flor y nata una novela de lectura fluida y sin complejos, de tono lúdico, que pone el acento en sus inicios como periodista. Sobre la trama de una historia de amor no correspondido, asistiremos a los entresijos de una de esas bodas de conveniencia que según la narradora tan habituales son en el mundo de las revistas del corazón. En este caso concreto, un joven aristócrata británico con sus finanzas en estado crítico y un apellido de mucho pedigrí, se unirá a una bellísima heredera italiana cuya fortuna tiene el escaso glamour de provenir de una cadena de supermercados. El desenlace de la relación entre los novios es pura diversión. Un digno ejemplo de cómo se puede transformar la experiencia en literatura.

 

Para el lector interesado en el autoconocimiento recomendamos
Ella pisó la Luna. Ellas pisaron la Luna de Belén Gopegui.

Escritora de culto aclamada por la crítica literaria por su novela Lo real. Este librito fue leído en su día como una conferencia impartida por Gopegui durante un ciclo bajo el título Ni ellas tan musas, ni ellos tan genios organizado por una agrupación mujeres escritoras feministas.

La propia autora explica en el libro que cuando le encargaron preparar una conferencia sobre una pareja que hubiese vivido una tipo de relación como la que se aludía en el título de las conferencias, enseguida tuvo una corazonada. Lo que de verdad le apetecía era escribir sobre sus padres, abordar su relación, aunque muy pronto se centró en reconstruir la vida de Margarita Durán, su madre.

Este librito de la escritora madrileña se lee de un tirón como un buen relato manteniendo la tensión desde la primera hasta la última página. Su gran acierto es ser un homenaje a la generación perdida de tantas mujeres en la España de la posguerra a quienes el destino no les permitió cumplir su sueño de estudiar una carrera universitaria y ejercer una profesión. Sirviéndose de un lenguaje sencillo y concentrado, Gopegui es capaz de movilizar las emociones del lector como si asistiéramos a la lectura de un cuaderno íntimo, manejando con maestría la tensión entre lo privado y lo colectivo. Un libro valiente y al mismo tiempo desasosegante.

 

Por Yolanda Prieto.
Periodista, escritora y gestora cultural, 
autora del libro de relatos Ahora sí
sobre la familia y los choques interculturales.