Alberto Morillas ha elegido evocar el frescor explosivo del kiwi asociado con las notas especiadas y afrutadas, el cilantro y el pomelo marcan el tono de salida; luego aparecen la piña y la nuez moscada y finalmente notas de madera que aportan verticalidad y profundidad. La estela se vuelve sensual y vibrante, gracias al dúo de vetiver y ciprés.