Treinta años después de que la evocación icónica y simbólica del agua revolucionara la perfumería, dando al mundo
L’Eau d’Issey pour Homme (1994),
un gran clásico que combina a la perfección transparencia y elegancia,
Issey Miyake vuelve a inspirarse en un elemento esencial de la naturaleza:
la sal.
Homenaje a la masculinidad contemporánea, reconectada con sus sentidos, Le Sel d’Issey evoca la imagen de una naturaleza benigna que infunde al hombre la vitalidad, la pulsión y el deseo de vivir intensamente.
Condimento de la vida, la sal despierta los sentidos y estimula la energía, el impulso vital que nos anima y da sabor a nuestra existencia.
En su fluidez, esta fragancia de frescor incisivo, armonía de notas amaderadas y marinas, navega constantemente del mar a la tierra en una reciprocidad que confiere al perfume un ritmo, como un latido.
El frasco es obra del artista y diseñador japonés Tokujin Yoshioka, con sus elegantes líneas masculinas, revela el esplendor de la luz y el poder de la sal.
