Con el comienzo de la temporada de nieve, llega también nuestro viaje familiar preferido, el de esquí, que nos da la oportunidad de disfrutar de la naturaleza, el deporte, la gastronomía y sobre todo de la familia practicando un deporte que a todos nos apasiona: el esquí, y nos carga de energía para empezar el año con fuerzas renovadas.

Austria es un paraíso para los amantes del esquí y la oferta es inmensa. Mi propuesta este año fue una zona en la que nunca habíamos esquiado, Amadé en Salzburgerland. Se trata de uno de los dominios esquiables más grandes del mundo con más de 760 kilómetros de pistas que se agrupan en 20 estaciones distribuidas en cinco áreas diferentes en las que te puedes mover con el mismo forfait. Nosotros escogidos el área de Snow Space Salzburg y nos alojamos en la estación de St. Johann-Alpendorf.

Hay autobuses gratuitos que comunican  las diferentes estaciones lo que resulta muy práctico si el alojamiento no está a pie de pista o quieres moverte entre las diferentes estaciones.

A tan sólo 60 kilómetros de la estación, merece la pena hacer un alto en Salzburgo, ciudad monumental, elegante y muy cultural, cuna de Wolfgang Amadeus Mozart. Arropada por majestuosas montañas es una ciudad pequeña que se pasea en pocas horas.

Snow Space Salzburg cuenta con 120 kilómetros de pistas excepcionalmente preparadas, 45 remontes de última generación y estupendas escuelas de esquí y tiendas para poder alquilar los equipos. Con más de un 90 por ciento de pistas azules y rojas de nivel medio, la estación tiene una gran oferta para grandes y pequeños. 

El Snowpark Alpendorf es un circuito para los amantes del estilo libre de más de un kilómetro de longitud y 30 elementos diferentes, donde podrán practicar tanto principiantes como los más intrépidos. Tras las emociones fuertes, cerca podrás relajarte en una plataforma de Chill-Out…. Si hace sol es fantástico.

Para los amantes de la velocidad, la Rennstrecke (pista de velocidad): 520 metros, 15 puertas y el tiempo que corre tras de tí.

Tres pistas negras conforman el Trio Infernale (trio infernal), perfecto si eres de los que te gustan los retos en la nieve.

Para los amigos del esquí de fondo en St. Johann in Pongau encuentrarán tres  fantásticos loipen y desde Alpendorf se puede subir al Höhenloipe Obergassalm a 1.600 metro de altura y de 3 kilómetros de longitud.

En la Teufelroute (ruta del demonio) los niños se lo pasarán a lo grande, en ella en cada esquina te puedes encontrar una bruja o una fantasma. ¿Quién es el valiente que se atreve?

Y tras la actividad física una pausa en alguno de los acogedores restaurantes y cabañas de montaña (Hutten) donde disfrutar de la gastronomía típica austriaca al calor del fuego. Cuando las temperaturas son muy bajas un chocolate caliente, una sopa tradicional o un Glückwein (vino caliente) te recuperará en seguida. Y si hace sol, podrás descansar en las terrazas con tumbonas en las que no faltará el ambiente.

Ya he hablado en muchas ocasiones de la belleza de los Alpes austriacos, pero en esta ocasión hemos tenido el privilegio de disfrutar de un espectáculo excepcional. Tras días ininterrumpidos de nevada llegamos a alcanzar más de dos metros y medio  de nieve, la cual dibujaba un paisaje de cuento, los contornos de las montañas se suavizan y los impresionantes árboles se desdibujaban bajo el peso de toneladas de nieve deslumbrante.


Ni que decir tiene que esquiar no fue fácil con las condiciones meteorologistas, pero es un placer esquiar cada día sobre cantidades inmensas de nieve virgen mientras disfrutas de un paisaje sorprendente.


Aprovecho para destacar una vez más el envidiable equipamiento y la preparación de las estaciones de esquí austríacas. Los helicópteros sobrevolaban cada mañana los miles de árboles cercanos a las pistas y teleféricos para despejarlos de parte de la nieve y evitar accidentes y las Pistenraupen (u orugas de pista, como llaman a las máquinas) que, ante la excepcionalidad  meteorológica, no cesaban de trabajar día y noche.

Para el alojamiento recomiendo el hotel Aktivhotel Alpendorf. A tan solo 50 metros de los remontes, este hotel superó todas nuestras expectativas. Recientemente reformado, el hotel está decorado con gusto. Gracias a su equilibrio entre tradición y modernidad, rusticidad y vanguardismo y a un servicio atento y amable, el huésped se siente cómodo en cada una de sus estancias.

Tras un largo día sobre los esquíes nada mejor que un reparador baño en su moderna piscina  o disfrutar de su Spa (con baño turco, sauna y solarium) o simplemente leer un buen libro en su zona de relajación.

En su acogedor y elegante restaurante, cada noche nos deleitamos con un menú degustación de 5 platos preparados con los mejores productos de la zona.

En definitiva, un hotel muy familiar en el que nos sentimos como en casa.

Alpendorf es un típico pequeño pueblo de montaña austríaco con mucho encanto y una excelente oferta hotelera y gastronómica por lo que si lo que buscas es tranquilidad, ambiente familiar y una excelente estación de esquí, es tu destino ideal. Nuestro deseo sin duda alguna es volver.

Por Gema Cebrián Arrabal.

 

Para más información:
www.skiamade.com
www.snow-space.com
www.hotel-alpendorf.at