La dualidad entre éxito y fracaso, explica la psicóloga Pilar Conde, está muy presente en nuestra sociedad, en el sentido de consecución de logros materiales y profesionales y de cuestionarnos a nosotros mismos y al resto cuando no se consiguen. En otras culturas, sin embargo, puntualiza la experta, el fallo, aunque sea uno tras otro, se considera el camino hacia los logros.

Aprender a fracasar es una de las claves de nuestra felicidad, explica la directora técnica de Clínicas Origen, y es necesario hacerlo pronto. Hablamos de dos aspectos que inciden directamente en nuestra percepción de nosotros mismos, de los demás, de cómo nos relacionamos con el entorno, y, por lo tanto, de la felicidad.

Lo primero es trabajar nuestras expectativas. Según Pilar Conde, si esperamos estar siempre en la cima, nuestra posibilidad de fracasar será muy alta. Explica, que todos podemos aprender a gestionar el fracaso, eso sí, con ayuda de las siguientes herramientas, si tenemos habilidades asertivas ( poder expresar nuestros deseos sin herir al otro ) y las tres siguientes capacidades:

·      Capacidad de tomar decisiones

·      Capacidad de regular las emociones

·      Capacidad de regular nuestros pensamientos

Estas capacidades se pueden trabajar con ayuda de un terapeuta o un coach con el fin de transformar esa sensación de pérdida en un aprendizaje para el futuro.

1.   Ser consciente que las emociones que se  sienten están asociadas a la percepción del fracaso.

2.   Aceptar que esas emociones cumplen una función en la vida.

3.   Tomar conciencia de cómo se está produciendo un diálogo interno negativo de culpabilización y a donde conduce.

4.   Aprender a modificar esos mensajes negativos, derrotistas y transformarlos en por pensamientos racionales.

5.   Elaborar en plan de acción para continuar. Hay que avanzar sin regodearse en lo ocurrido.

Nuestro bienestar no sólo depende del éxito material, profesional, social. Lo contrario puede llevar también al fracaso, pero de otro tipo, el de las personas que una vez alcanzado un estatus social se sienten vacíos porque han descuidado otra parcela de la vida, han obviado otros valores.

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