¿A que resulta evocador?
No conozco prácticamente nadie que no esté harto de Internet, de la conexión constante, de la avalancha de correos electrónicos que hay que gestionar a diario si no quieres tener miles de correos en tu bandeja de entrada, de la omnipresencia del teléfono móvil, que es tan inteligente (Smart phones, los llaman) que ya da una pereza terrible, o de que, en cuanto te paras a pensarlo, el gran G, esto es Google, sabe casi casi hasta lo que estás pensando antes de que lo expreses.

Tanto es así, que esta sociedad del fin de semana en la que vivimos, ya considera, sin ninguna duda, como uno de los alicientes del fin de semana, poder librarse del móvil, de Internet, y de todo lo que signifique conexión electrónica.

Tan fuerte es nuestra dependencia de Internet que, si estas fuera, se te considera ya como un bicho raro, un paria, alguien que ha perdido todo contacto con la realidad, por muy paradójico que resulte que ahora estar fuera de la realidad sea apostar por el mundo real ¡Dónde hemos llegado!

Pero, si bien borrarse del todo no es fac-tible, y menos aun cuando para multitud de trámites, desde pedir cita para la ITV hasta solicitar una prestación de la Seguridad Social, Internet es simplemente, casi casi, la única vía fac-tible. Y también, ¿porqué no decirlo? También hay cosas buenas, que no queremos perder, aunque si te pones a pensarlo, casi siempre su sustituto físico, es mejor. Pues bien, si, como decíamos no es factible borrarse del todo, sí que puede ser una buena idea decirle goodbye a unas cuantas cosas, e incluso puede ser un buen propósito a cumplir para el año que comienza.

Pero ¿por dónde empezar? La desconexión no es un regreso a la oscuridad, sino un acto de iluminación. Al despedirnos de las distracciones constantes de notificaciones y actualizaciones, abrimos espacio para la reflexión, la creatividad, la conexión cara a cara, y lo que es más importante en esta sociedad agotada, abrimos espacio para el descanso.

Vivir sin estar constantemente pegados a la pantalla de un dispositivo puede ser todo un arte consistente en adoptar pequeños cambios en nuestras rutinas diarias. Veamos algunos ejemplos: ¡Despiértese sin el móvil!: No revise su teléfono, mínimo, hasta que salga de casa. Ya verá qué bien le sienta. Sólo hace falta llevarlo a la práctica durante una semana, para notar los efectos. Y si no lo abre hasta llegar al trabajo, ya impresionante. Otro ejemplo: Abandone su móvil a una hora temprana, a las ocho de la tarde, por ejemplo. Simplemente olvídese de que existe. Cuando se acostumbre a hacerlo, y vea que no pasa nada, también notará muchísimo alivio. Por último, todos los días busque un tiempo de calidad sin pantallas, media hora de lectura de un libro de papel, sin ningún tipo de interrupción electrónica. Le aseguro que si cumple estos tres pequeños propósitos de mejora, 2024 será un año con mucha más calidad de vida.

En esta misma línea del goodbye Internet, y estando en época navideña, temporada de regalos, ¿por qué no obsequiar experiencias que fomenten la desconexión consciente? Aquí van tres sugerencias para regalos que celebran la simplicidad y la conexión humana:

1. Un fin de semana en la naturaleza, sin móviles, ni ipads, ni nada, lejos de la tecnología, proporciona un espacio para el descanso, y para volver a esa autenticidad de los tiempos antiguos que es una maravilla. ¡Atrévase!

2.Juegos de mesa: Fomenta la creatividad y el tiempo en familia con unos buenos juegos de mesa, alejados del móvil. Veréis qué bien se pasa, es casi casi como tener la chimenea encendida.

3. Un clásico de la literatura. Hamlet, La Vida es Sueño, o los Evangelios. Atrévete con un clásico. Léelo despacio, hasta terminarlo, con atención, y te aseguro que, cada ratito, será una pequeña renovación interior.

En un mundo que avanza a una velocidad vertiginosa, parar nos puede aportar una ventaja importante. 2024 puede ser el año que nos traiga la sabiduría para aprovechar las maravillas de la tecnología sin perder de vista la maravilla de la vida. ¡Que esté lleno de conexiones significativas, momentos auténticos y una renovada lucha por tu independencia digital!

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