Gracias a mi buen amigo Michele Buelli y a su fantástico Relais Podere Castel Merlo, descubrí el lago de Iseo o Sebino, quizá uno de los lagos menos conocidos de Italia, como consecuencia es un lugar tranquilo donde todavía el turismo de masas no se deja sentir. Está situado entre las provincias de Bérgamo y Brescia y a tan solo 100 kilómetros de la cosmopolita Milán. En el centro del lago hay tres islas una de ellas Monteisola es la isla lacustre más grande del sur de Europa.

En este paraje de gran riqueza natural y ecológica, pese a encontrarse en medio de una de las zonas más industrializadas de Europa, concretamente en el pueblo de Villongo, la familia Buelli ha levantado sobre los restos de una construcción datada en el año 1000, según los documentos encontrados en los archivos de Santa Grata di Bérgamo, pero probablemente de construcción anterior, el lujoso y cuidado hotel Podere Castel Merlo.

Nace como edificio fortificado de uso defensivo por su situación en lo alto de una colina y con el transcurrir de los siglos va pasando por modificaciones, ampliaciones y usos diversos. En el Siglo XIX pasa a pertenecer a la familia, estando desde entonces desocupado y dando uso sólo a la bodega. En el año 2000 comienzan a comercializar los vinos de las denominaciones de origen de la zona: Valcalepio, Pinot Grigio, Moscato di Scanzo y sus fantásticos espumosos con denominación Franciacorta, entre los que se encuentran L´Etoile rosé con partículas de plata y L´Etoile Mágnum con estrellas de oro de 24 quilates. Todos ellos producto de sus viñedos que rodean el hotel ofreciéndonos un maravilloso paisaje campestre. Los vinos de esta zona son reconocidos por su gran calidad desde hace siglos. Ya Plinio el Viejo (escritor, científico, naturalista y militar latino. Siglo I d. de C.) en sus crónicas hablaba sobre su gran calidad.

Cuenta con siete habitaciones decoradas todas ellas de manera diferente, pero con ese inconfundible estilo italiano famoso en el mundo entero, con materiales naturales en armonía con el paisaje y el medio ambiente, piedra natural, madera, linos, algodones, lanas y mármoles travertinos en sus baños donde encontraremos los famosos productos de Acqua di Parma, cortesía del hotel y la experiencia de dormir en una cama sueca Hästens, consideradas las más exclusivas del mundo.

Dentro del Hotel Castillo, podemos dedicarnos al Dolce far niente, dejándonos mimar por su maravillosa cocina obra de Davide Oldani poseedor de una estrella Michelin y uno de los mejores cocineros de la cocina italiana contemporánea. Disfrutar de su piscina rodeada de una naturaleza que invita a la calma y la armonía, relajarnos en el Spa y admirar los frescos del siglo XVI que decoran las paredes, deliciosas escenas de la vida y los trabajos en el campo en cada una de las cuatro estaciones del año. Pero quizá prefieran descubrir los lugares únicos de la zona y practicar la Dolce vita. Si se animan a ir les recomiendo algunas actividades y visitas que harán de su viaje una verdadera experiencia italiana.

Sarnico es famoso en el mundo entero por los astilleros de la firma Riva, donde se diseñó y todavía se fabrica la famosísima Riva acquarama que se convirtió en símbolo de la Dolce vita. También pueden contemplar las casas de estilo Liberty, llamado Modernismo en España, diseminadas por todo el pueblo. Los amantes de la pintura cuentan con la Pinacoteca Gianni Bellini 150 obras de arte dentro de un bellísimo edificio del siglo XV. Es un buen sitio también para realizar compras y regalarnos algún capricho de auténtica moda italiana.

Sebino cuenta con numerosos restos del Románico entre ellos destacaría la Iglesia de San Michelone e San Pietro.
Lovere, elegido uno de los pueblos más bellos de Italia.
Monteisola, como ya hemos dicho la isla lacustre más grande del sur de Europa, merece la pena alquilar una bicicleta (los coches están prohibidos) y descubrir sus iglesias y torres medievales para terminar en cualquiera de sus restaurantes reponiendo las fuerzas perdidas con pescados del lago y demás especialidades italianas.

Estos son solo algunos de los planes que pueden hacer, pero hay muchos más, el personal del hotel les ayudara a diseñar un plan a medida de sus gustos e intereses para que su visita a Podere Castel Merlo se convierta en un lujo “Indimenticabile”.

Por Carmen López de Pablos.

Fotos: Marcelo Capizzano.