3 siglos, 4 generaciones, 5 estrellas” es el lema y la realidad del
Gran Hotel La Perla, en Pamplona.
Un hotel, en el punto más céntrico de la ciudad, que rompe con todos los estereotipos que pueda tener cualquier hotel. Un hotel en el que la calidad de servicios es algo innato, algo que se da por hecho. Un hotel al que la rica historia que tiene lo convierte en único. Es un establecimiento para sentirlo, para disfrutarlo.


El Gran Hotel La Perla es ese establecimiento que a través de sus espacios te hace conectar con reyes como Alfonso XII, Alfonso XIII, la reina regente María Cristina, Juan Carlos I, Sofía de Grecia… o don Juan de Borbón, que no llegó a reinar; con cada uno de ellos ha forjado una historia. Y también con otros muchos personajes de renombre internacional.
Pero seguramente es la Casa Real española, con todos sus protagonistas, con todas sus atenciones, quien en cada momento de la historia ha aportado ese glamour que impregna las estancias de este hotel, un establecimiento en el que se cuida y se mima a cada huésped,
hasta conseguir de ellos que se sientan como reyes. Y está allí, en la
Plaza del Castillo,
en el mismo centro de Pamplona.

ANÉCDOTAS REALES
El rey Alfonso XII y el fundador de lo que hoy es el Gran Hotel La Perla,
Miguel Erro, tuvieron una buena relación, no solo por los servicios prestados al monarca en Pamplona por el hostelero, sino porque La Perla regentaba en aquella época el balneario de Betelu, lugar donde Alfonso XII acostumbraba a pasar el verano bajo los cuidados de Miguel Erro.
Sin embargo, el 31 de julio de 1885 fallecía en Betelu el dueño de La Perla cuando preparaba la llegada del monarca a quien se esperaba al día siguiente. La muerte de Miguel Erro sirvió para descubrir que hasta el mismísimo balneario había llegado la epidemia del cólera, lo que forzó la suspensión del viaje inminente del rey.

El 27 de septiembre de 1887 la reina regente María Cristina, encantada con la buena gastronomía de La Perla, tuvo el detalle de visitar las cocinas para agradecer personalmente a los cocineros su buen trabajo.

A Alfonso XIII el Hotel La Perla le sirvió numerosas comidas, pero entre todas ellas la más singular fue la que le sirvió el 19 de julio de 1902 en lo alto de un monte. Ese día el monarca visitaba las obras de la fortaleza militar que se estaba edificando en la cima del monte San Cristobal, junto a la capital navarra.


En julio de 1908 fue la infanta Isabel de Borbón,
más conocida como La Chata, quien vino a pasar una semana en Pamplona.
La Diputación Foral de Navarra le ofreció los aposentos habilitados en su edificio para este tipo de visitas; sin embargo, sabedora ella de que en esa institución había una mayoría carlista rechazó el convite y se alquiló para esa semana todo el primer piso del Gran Hotel La Perla.


Las circunstancias de una república y de una guerra hicieron que
don Juan de Borbón no llegase a reinar, pero siendo hijo y padre de rey lo incluimos en esta relación de chascarrillos reales. El 31 de julio de 1936 don Juan pasó clandestinamente de Francia a España por el puesto fronterizo de Dancharinea, y lo hizo con una documentación falsa que le acreditaba como trabajador del
Hotel La Perla, de Pamplona.
Se le dejó un uniforme del hotel, lo que daba más credibilidad al documento.
Esa noche estuvo en La Perla, en donde fue recibido por el grupo de monárquicos que había preparado su viaje.


El rey Juan Carlos I llegó al Gran Hotel La Perla el 22 de septiembre de 2008 luciendo una corbata de color naranja, exactamente la misma que vestía unos meses antes en la cumbre iberoamericana cuando le increpó al presidente venezolano Hugo Chávez con la conocida frase de “¿porqué no te callas?”. Igualmente fue la misma corbata que lució ese mismo año en su último mensaje televisado de Nochebuena.