La carrera artística de Alfonso Aguirre comienza en Florencia, donde descubre las técnicas clásicas del arte. Mientras convive con los grandes Maestros del Arte Renacentista, estudia composición, forma, teoría del color y anatomía.

Tras esta etapa de aprendizaje en Florencia, viaja a San Francisco, California, donde continúa con su educación. Aquí realiza el BFA y el Master’s Degree en el San Francisco Art Institute, prestigiosa y reconocida Universidad, con un historial de artistas conceptuales muy activos en el mundo del Arte contemporáneo. Este paso le permite integrar, a lo ya aprendido en Florencia, nuevos conceptos e ideas, desarrollando nuevas perspectivas artísticas.

Su obra se centra en la ambigüedad entre las fuerzas opuestas, el clasicismo histórico y un realismo conceptual y contemporáneo, inspirado por todas las experiencias vividas durante su aprendizaje. En sus cuadros se pueden ver reflejadas estas dos influencias tan opuestas.

Alfonso Aguirre crea elaboradas y delicadas acuarelas, explorando la reiteración de la misma imagen a través de su imperfección y la naturaleza efímera de la acuarela. El artista, a su vez, se encuentra en su obra con las raíces españolas y profundiza en sus tradiciones, haciendo una sublime experimentación con el sedimento de vino tinto.

Las obras de arte con toreros se centran y adentran en el arte y la sofisticación de los Trajes de Luces, meticulosamente elaborados, a riesgo de ser manchados por la sangre representada con el color del vino.

Explorando con los dulces, construye una metáfora, plasmando el momento actual en el que vivimos, donde lo atractivo gana a la insalubridad y nos lleva a caer en los efímeros excesos.

La obra final del artista es engañosamente delicada, ya que está elaborada en un largo proceso de mucha concentración. Cada trazo sobre el papel es permanente.

Su obra, tan internacional, ha sido expuesta en lugares como Florencia, San Francisco, Portland, New York, Cody, Madrid, Londres y Ginebra. También, compagina su obra de libre creación con la elaboración de retratos y encargos privados o públicos.

Por Inés Aguirre Sáez.
670 904 420
inesaguirre5@gmail.com

Alfonso Aguirre, un artista en su epoca.

El artista Alfonso Aguirre continúa su exploración de patrones y repeticiones; lo que ha influido en su obra a lo largo de su vida.

El artista crea elaboradas y delicadas acuarelas, explorando la reiteración de la misma imagen a través de su imperfección y la naturaleza efímera de la acuarela. En sus investigaciones Alfonso Aguirre explora sus raíces españolas, profundizando en las tradiciones de España representadas por el vino y los dulces como un medio para explorar el exceso de nuestro tiempo.

Los maestros de la antigüedad pintaron la majestuosidad que los rodeaba. Se destacaron en trascender el la belleza de un tazón de frutas o incluso una simple naranja para crear piezas de arte que sobrevivieron a sus creadores, convirtiendose en parte de la memoria de la humanidad. En su obra, Alfonso Aguirre es testigo de la realidad de el siglo veintiuno. Una realidad de producción en masa y repetición sin alma en un mundo de deleite fabricado, decadencia y exceso. Los tazones de fruta han sido reemplazados por bolsas de caramelos. El azúcar está en todas partes. Es nuestra nueva realidad. Nos sobrealimentamos, cegados por la adictividad del azúcar y la belleza de su coloración. Alfonso Aguirre revisa esta produccion en masa de dulces, pintando delicadamente cada uno individualmente.

Con los Toreros, Alfonso Aguirre combina dos fuerzas opuestas al representar a los Toreros junto con las golosinas para niños. El atractivo y la violencia innata de los primeros y de la inocencia de este último, está ahí para involucrar al espectador en una conversación sobre este tema tan polémico, algunos dicen retrógrado. Estos hombres valientes y brutales se muestran sin rostro, deshumanizados … Se han convertido en un objeto para consumir.

Con sus pinturas de vino, el artista se adentra en el arte y la sofisticación de aquellos trajes meticulosamente elaborados que están destinados a ser manchados por la sangre de los matados.

Alfonso Aguirre utiliza el sedimento de vino tinto para crear una gama de pintura monocromática que hace que cada obra sea unica en tono y color.

En su obra más abstracta, Alfonso Aguirre utiliza los dulces para explorar la arquitectura innata en los cuadros. Está utilizando objetos reales como un gesto abstracto, jugando con el formato, la composición y movimiento a través de líneas para crear tensión y movimiento. Cada línea se dibuja a propósito, cada ángulo, cada sombra.

Como los antiguos maestros, Alfonso Aguirre trabaja en el arte de la pintura. Sobre su forma, su tensión y sus movimientos. La arquitectura interna.

 

Alfonso Aguirre juega con la insalubridad, el atractivo y la decadencia de los dulces que nos deleitan con su riqueza. Conceptos que en obras de arte que son deslumbrantes en su belleza y gracia. Su experimentación con el sedimento de vino tinto Español es sublime.

Las acuarelas dan nueva vida a algo muerto, usado y desechado. Esta técnica lleva, entre otras cosas, connotaciones religiosas: convertir el vino en otra cosa, resucitarlo.

Pero lo más importante es que es una comunión de la tierra y la cultura que ha producido ese vino.

Por Jerome Apolda.