El Palacio de la Rambla ha estado en la familia desde hace más de doce generaciones.
Es un palacio del siglo XVI ubicado en el casco histórico de Úbeda, en Jaén, y atribuido a Andrés de Vandelvira, uno de los arquitectos más emblemáticos del renacimiento español.
Forma parte de un patrimonio familiar que tratamos de mantener y cuidar con el fin de trascender en el tiempo.

Mi abuela Cristina siempre decía que era importante que cada generación contribuyese de alguna manera, adaptándose a su tiempos y a sus necesidades.
Con esta idea en los años noventa mi madre, Elena Meneses de Orozco (XIV Marquesa de la Rambla, XII Marquesa de San Juan de Buenavista y actual propietaria) así como mi tía Cristina, decidieron ponerse manos a la obra a fin de convertir el palacio en un hotel de lujo de ocho habitaciones.
Para ello, se llevó a cabo un proyecto de restauración muy exhaustivo a fin de que su estructura original permaneciera intacta y para que el acondicionamiento de los cuartos no supusiese ningún daño o ruptura, preservando así su antigüedad (hay que tener en cuenta que el edificio ha sido declarado BIC -Bien de Interés Cultural-).

Hoy, más de veinte años después, el hotel sigue acogiendo a turistas españoles e internacionales a su paso por Úbeda.
Sin embargo, Rambla no es un hotel al uso; el hotel sigue siendo un palacio, por eso decimos que es un palacio adaptado al presente.
Desde que abrió sus puertas, mi familia se ha esforzado mucho en que la estancia de nuestros huéspedes esté cuidada al detalle y sea lo más agradable, cómoda y tranquila posible.
Además, tenemos la suerte de contar con Rosa, la guardesa, que conoce la casa como nadie y que se ocupa de que todo esté siempre perfecto y a gusto del cliente.

Muchas personas se sorprenden ante el hecho de que la casa lleve en la familia desde hace tantas generaciones.
La verdad es que Rambla ha sabido sostenerse a pesar de las dificultades.
Sin ir más lejos, en la Guerra Civil Española, el bando republicano ocupó la casa y permaneció allí varias semanas.
Prueba de ello son las quemaduras de los suelos aún presentes en las cocinas ya que creemos que los militares cocinaban directamente en el suelo por falta de medios.
Asimismo, Rambla también ha presenciado momentos históricos muy importantes, como la visita de su Majestad Alfonso XIII a la ciudad de Úbeda con motivo de la inauguración del Parador Nacional de Turismo en 1926.
Para la ocasión, mi bisabuela Amalia Orozco (IX Marquesa de San Juan de Buenavista), una mujer muy implicada en la vida política y cultural de la ciudad de Úbeda y gran amante de la ciudad y de la casa, ofreció un almuerzo real el 14 de enero de 1926 en el Palacio.
Como recuerdo de aquel acontecimiento, aún conservamos la vajilla de Indias empleada para la ocasión, y a día de hoy permanece expuesta en el comedor.

Mirando atrás, es sin duda un logro que esta casa del siglo XVI haya sabido sostenerse en el tiempo y en la familia y no cabe duda de que se debe al cuidado, al respeto y a las aportaciones que, como mi abuela -Cristina nos explicaba-, se han sabido hacer a lo largo del tiempo.
Somos muy conscientes de ello y por eso la presente generación ya está ideando de qué nueva, y sobre todo, acertada forma poder contribuir.

